Puede que no necesites dejar el PAN.
Puede que necesites dejar de necesitarlo.

El PAN
La parte normalizada, extendida y más popular conocida es:
- Panaderías cuquis que crecen como setas en las ciudades. Con una decoración que invita a entrar sin mirar atrás, ni cuestionarte que es lo que venden dentro.
- Supermercados con una zona de panaderías supuestamente artesanales (de mierda, añado yo)
- El pan de pueblo. OMG! Pueblo y pan, para muchas personas es bueno persé. Mira lo que te voy a decir, vivo en un pueblo y visito muchos pueblos, a algunas panaderías ni con un palo me acerco.
- En todas las mesas de restaurantes incluso como entrante, es lo primero que te colocan. Lo pidas o no.
- En los hogares a la hora de comer/cenar, ahí está, aunque se vaya a comer macarrones. Como si fuera el vecino que se ha auto invitado, ahí sentado a la mesa como uno más.
Con lo bien que huele, la buena pinta que tiene, algo tan tradicional y ancestral...
¿Cómo no va a ser bueno?

Y aquí viene una parte
MUY importante.
Nuestra relación con el PAN tiene un componente emocional enorme.
Está mezclado con nuestra infancia, con lo que hemos aprendido en casa, con nuestra cultura, con las costumbres, con lo social…
El PAN no es solo PAN.
Por eso, cuando te planteo algo tan aparentemente sencillo como:
«¿Y si mañana desayunas sin tostada?»
Aparece inmediatamente ese:
"Ufff… YO NO PUEDO"
Y ese NO PUEDO merece que le prestemos mucha atención.
Porque quizá no es que realmente no puedas.
Quizá llevas tantos años asociando el PAN a sentirte bien, a disfrutar, a acompañar, a desayunar, a comer… que imaginarte sin él te parece directamente imposible.
Y ahí es donde empieza el verdadero trabajo de DesemPANate.

¿Que tiene el PAN?
Te dejo unas pinceladas para que empieces a mirarlo con otros ojos.
- Puede ser mucho más fácil engancharse a él de lo que imaginas. Sobre todo cuando hablamos de panes muy refinados. Su sabor, textura y la rapidez con la que se digieren hacen que sea muy fácil entrar en el famoso «solo un poquito más».
- Puede convertirse en un alimento comodín. Desayuno, comida, cena, picoteo, acompañamiento… Está tan presente que muchas veces ni siquiera nos preguntamos si realmente lo queremos o simplemente hemos aprendido a comer así.
- Y cuando se convierte en un imprescindible, puede complicarnos la vida. Más hambre, más picoteo, digestiones que no terminan de estar finas o esa sensación de «si no hay pan, parece que me falta algo».
- En la madurez, además, nuestro cuerpo cambia. Y lo que durante años hemos comido sin planteárnoslo puede empezar a sentarnos de otra manera. Hormonas, apetito, composición corporal, digestiones… El contexto ya no es el mismo.
- Y aquí viene una de las partes que más me interesa: no siempre comemos pan porque tenemos hambre. A veces es costumbre. A veces comodidad. A veces porque necesitamos ese chute de placer rápido. Y otras, simplemente, porque está ahí.
- Por eso no quiero que le tengas miedo al PAN. Quiero que entiendas qué lugar ocupa en tu alimentación y, sobre todo, que puedas decidir tú cuánto espacio quieres darle.
Y ahora quiero que hagas un pequeño experimento.
Coge un trozo de pan blanco,
de esos que comes casi sin darte cuenta.
Mastícalo despacio. Mucho.
30… 40… 50 veces.
Y fíjate en algo.
¿A qué empieza a saber?
A dulce.
No es magia. Al masticarlo, las enzimas de la saliva empiezan a descomponer su almidón y se generan azúcares más simples.
Y aquí es donde quiero que empieces a mirar el PAN de otra manera.
No para tenerle miedo.
Para entenderlo.
Porque cuando entiendes lo que comes, empiezas a poder elegir.
¡ATENCIÓN!
Hay personas que saben perfectamente que deberían reducir el PAN… y son incapaces de hacerlo.
Ni una miga.
Y esto, cuando el PAN se ha convertido en un imprescindible, puede ser un auténtico drama.

Porque salir de esa espiral no siempre es sencillo.
No hablamos solo de hambre.
Hay costumbre, placer, comodidad, emociones, años haciendo lo mismo…
Y también ese maravilloso:
"Me lo merezco"
Y poco a poco, sin darte cuenta, el PAN puede acabar ocupando un espacio que va mucho más allá de alimentarte.
Por eso creo que es importante aprender a relacionarte con él desde otro lugar.
Sin miedo.
Sin prohibiciones absurdas.
Sin sentir que eres una floja porque no consigues reducirlo.
Porque, seamos serias:
Un alimento no debería dirigir tu alimentación como si fueras una marioneta.
Hazte un favor,
que NO todo gire alrededor del pan.



Pero...
Soluciones traigo
Para eso he creado este curso, DesemPANate, para que empieces a desmontar los IMPOSIBLES y los NO PUEDOS.
Ni mucho menos mi opción es quitar el PAN al 100%, ni tampoco de la noche a la mañana.
En mi caso me he quitado el pan de 7 días a 1 o 2 días a la semana.
Con eso me siento muy satisfecha.
Te voy a contar como reducir el pan en tu día a día para que seas soberana y dueña de tus decisiones.
Tener la sartén por el mango con el PAN y con todo en la VIDA, es igual a éxito.
Y no que el pan te dirija y decida por ti.
Hazte soberana de tus decisiones, eso es el éxito en la vida.
Prohibirte o prohibir el pan, es lo peor que puedes hacer.

¿Qué Sí vas a encontrar dentro de DesemPANate?
desemPANate



desemPANate PETIT



🌱 desemPANate PETIT es un curso introductorio.
Es una versión más corta, más directa, más “voy a probar por aquí”.
Tiene menos profundidad y menos desarrollo.
⭐️ desemPANate COMPLETO es para transformar.
No es una cuestión de cantidad…
es una cuestión de profundidad.
Si sientes que quieres dar un paso seguro, y quieres un cambio potente,
el grande no es “más contenido”,
es más transformación.
A medida que lo vayas haciendo vas a conseguir:
(sensaciones más intensas en desemPANate que en su formato PETIT, ¿obvio, no?)

- Dejar de vivir el PAN como un TODO O NADA.
- Dejar de negociar contigo misma cada día: "hoy no como pan", "bueno, solo un poquito"…
- Dejar de sentir que el pan tiene más poder sobre ti que tú sobre él.
- Romper el «YO NO PUEDO» y comprobar que sí puedes.
- Salir del piloto automático y volver a elegir tú.
- Entender qué hay detrás de esa necesidad de PAN. Porque muchas veces no es hambre. Ni siquiera es el pan.
- Perder el miedo a una comida sin pan y descubrir que no se acaba el mundo. Ni tu disfrute.
- Ganar LIBERTAD. Comer pan porque quieres, no porque sientes que lo necesitas.
Una experiencia divertida,
te vas a DesemPANar sin darte cuenta y decir
"Sayonara baby" al exceso de PAN
¿Qué NO vas a encontrar dentro de ninguna de las dos modalidades de desemPANate?
- Una pastilla tipo Matrix que ¡chan! te levantes sin ganas y el ansía viva de comer pan.
- Formulas mágicas donde te sientes a esperar y el cambio venga de fuera.
- ¿Un enganche fuerte de toda la VIDA, y te lo quieres quitar en dos días? Amos no me jodas... Con mi curso desde luego no lo vas a conseguir.

Dudas que te pueden surgir:
Te lo puedes leer en una tarde, o dosificarlo en varias tardecitas.
Eso depende de ti pero por la experiencia con otros cursos, la gente se los bebe.
Son entretenidos, sencillos y sin palabros, ingredientes perfectos para no hacer pereza y que lo termines.
Porque quiero que entre el mayor número de personas posibles.
Para que puedan VIVIR la experiencia que es pasar por uno de mis cursos en la Escuela más bonita y divertida de Hábitos Saludables y Alimentación.
Muy sencillo:
- Entras con una clave y usuario, que te llegará al realizar la compra. Si ya eres alumna, accedes con tus claves.
- Vas a tu ritmo.
- Así hasta completar el temario.
- Si tienes dudas me dices y las resuelvo.
- Acceso para siempre.
Acceso para siempre o hasta que yo doble la servilleta, espero que esto sea con 120 años y que mi criatura que entonces tendrá 85 años, (ups!) quiera continuar mi legado.
Si contestas que sí, mueves la cabeza de forma afirmativa o se te sube una ceja en alguna de estas situaciones, piensa que es como ver colillas y decir "aquí han fumado"
- Tienes molestias de algún tipo en tu salud e intuyes que el pan pueda ser la causa.
- Eres incapaz de hacer una comida sin que esté presente el pan aunque solo sea en una a lo largo del día.
- Cuando vas al supermercado solo con olerlo te entra por la nariz, salivas y aunque no estuviera en tu lista lo ves en la cesta.
- Al volver de la oficina pasas, te da el olor de la panadería y de repente ves algo humeante en una bolsa de papel muy cuqui que ni siquiera te has dado cuenta que has comprado. Además de unas palmeritas de chocolate que te miraban con ojitos.
- Compras de forma autómata o por "la costumbre"
- Piensas, "Si el pan está por todas partes, ¿tan malo no será?
- Desayuno=tostada con algo
Si hay colillas, ahí han fumado.
Es una escuela digital y el contenido es escrito por mi puño y letra, además, hay material adicional en formato pdf descargable, videos y audios.
Bueno, concreto, es la escuela digital más bonita y cuqui de Hábitos Saludables y Alimentación.
Escríbeme que no muerdo 😉 fati@healthymezclum.es